Sentirse bien a través de la comida

por ®Salud Ancestral

 

Comer supone un placer, de eso no hay duda. Y sin embargo no todas las maneras de comer nos dan el mismo placer duradero ni todos los alimentos tienen por su composición química la capacidad intrínseca y real de hacernos sentir bien de forma natural.

A nivel biológico nuestra sensación de bienestar y felicidad dependen básicamente de los neurotransmisores como la serotonina y diversas endorfinas, sustancias que el cuerpo mismo genera en el cerebro y que actuan mejorando las conexiones nerviosas, transmitiendo energía vital y produciendo sensaciones de bienestar, calma y placer a la vez que reducen la tensión y la depresión. Son una forma de fármaco natural, de morfina, pero interna solo que cien veces más potente que ésta. Bien, podemos generar y activar estas endorfinas para sentirnos bien en cualquier momento entre otras cosas a través de la alimentación y nuestra actitud hacia ella. No es gratuito que la leche materna contenga enormes cantidades de triptófano, más que apenas cualquier otro alimento, ya que éste es un precursor de la serotonina, la hormona del bienestar.

Comer involucra varios sentidos, no solo el del gusto, sino el de la vista, el olfato y con frecuencia el tacto. Es un acto que también tiene algo de ritual y de festivo, por lo cual conviene hacerlo de manera consciente y especial, de manera pausada y prestando atención a lo que se come, no de forma automática y de prisa.

Por ello el auge de las comidas rápidas en los últimos tiempos quizás nos ha quitado una buena parte del deleite del buen comer, debido a la prisa, a las condiciones y espacios en que se come y a la comida misma.

La comida preparada de manera lenta, cuidadosa, con ingredientes bien seleccionados, comida hecha en el hogar se diferencia claramente y es muy superior a la comida rápida hecha con ingredientes de calidad deficiente y preparada de manera industrial sin cuidado ni amor.

Comer con estrés o bien digerir la comida con estrés disminuye la asimilación de las sustancias necesarias para hacernos sentir bien pues crea un desbalance biológico en el cuerpo el cual se siente en terreno hostil e inhibe la producción de endorfinas a la vez que estimula la producción de hormonas del estrés como el cortisol y la adrenalina.

También debemos considerar un factor y es el siguiente. Si bien mucha de la comida chatarra que se encuentra hoy día, comida procesada como harinas, fritos, dulces y gaseosas suelen producir placer y gratificación instantánea, ésta es corta y se torna en su opuesto posteriormente. Bien sea que cause indigestión o con el tiempo enfermedad la comida chatarra produce un efímero momento de placer acompañado de un largo sufrimiento posterior.

Comparemos esto con un alimento natural para el ser humano como una fruta, la cual produce placer visual, olfativo y al paladar al tiempo que produce salud y bienestar a corto, mediano y largo plazo. Son alimentos perfectos hechos por la naturaleza y que aportan lo que el cuerpo necesita incluidas las sensaciones de bienestar, a diferencia de los alimentos sintéticos.

Por otra parte ciertos alimentos contienen sustancias alcaloides que influyen directamente en la segregación de hormonas y sustancias de bienestar en el cuerpo al ser ingeridos. Algunos de estos alcaloides tienen efectos excitantes para el cuerpo como el caso de la cafeína. La cafeina en efecto inhibe la producción de serotonina o la hormona del bienestar en el cuerpo. Sin embargo hay algunos alcaloides contenidos en los alimentos con efectos más calmantes.

El cacao es rico en dichos alcaloides que inducen la producción de endorfinas y por esa razón genera un efecto de bienestar al ser ingerido. El chocolate, derivado del cacao es ampliamente conocido por generar sentimientos de bienestar. El cacao es uno de los alimentos más complejos y ricos que existen y contiene cientos de sustancias benéficas para la salud y el bienestar como dopaminas, feniletilaminas, triptaminas y serotonina además de epicatequina, flavonoides, magnesio, triptófano y teobromina, todas sustancias muy importantes para generar bienestar y salud. Una de ellas en especial, la anandamida es una sustancia que imita los efectos de los cannabinoides que contiene la planta natural del cannabis y es por tanto profundamente relajante para el sistema nervioso a la vez que un poderoso regulador de la presión arterial. El nombre anandamida deriva de la antigua lengua sánscrita de la India y quiere decir portador de paz y felicidad. El cuerpo puede fabricarlo internamente y su producción se aumenta especialmente al hacer ejercicio físico, sin embargo la única fuente alimenticia conocida de la anadamida es el chocolate. Para aprovechar el cacao en todo su potencial benéfico tanto nutricional como para mejorar el ánimo es necesario consumirlo crudo como tal o bien como chocolate negro amargo, no rebajado con leche ni otros aditivos que con frecuencia contienen los chocolates comerciales.

Algunos hongos comestibles son ricos en alcaloides como el reishi, también conocido como ganoderma, y el hongo shiitake. Este tipo de hongos resultan además particularmente densos en nutrientes y propiedades altamente medicinales y tienen una larga historia de uso terapéutico en Oriente.

Los bananos y plátanos contienen serotonina y por tanto pueden generar un efecto de calma y bienestar en nuestro organismo. Los ácidos grasos omega 3 contenidos en abundancia en la linaza y las semillas de chía aumentan la producción de serotonina en el cerebro, así que también es bueno consumirlos en buenas dosis para sentirnos mejor.

Entre las bebidas principales con propiedades que inducen el bienestar se encuentran el vino tinto y el té verde. Los dos son poderosos antioxidantes y contienen numerosas sustancias saludables como polifenoles, catequinas y resveratrol. El vino tinto consumido con moderación, esto es una o dos copas al día a lo sumo, es capaz de relajar la mente y el cuerpo como pocas cosas en el mundo, además de todos los beneficios que presenta para la salud tomarlo de esta manera. Diversas poblaciones tradicionales entre las más longevas del mundo, sea con conocimiento de lo antes mencionado o no, suelen acompañar su comida principal del día con una copa de vino tinto. El té verde por otra parte tiene una larga historia de consumo en Oriente y así mismo una larga lista de beneficios reportados hace por lo menos mil años, asociándosele con el bienestar y la longevidad.

En el otro lado del espectro vemos alimentos que producen efectos contrarios por sus antinutrientes. Tal es el caso de la soya la cual afecta el sistema hormonal por su contenido altísimo de fitoestrógenos y porque contiene poderosos inhibidores de tripsina la enzima necesaria para asimilar el triptófano, un aminoácido que es precursor de la serotonina, la hormona del bienestar y la felicidad en el cuerpo humano. La serotonina es un neurotransmisor que es responsable de sentimientos de bienestar, relajación, alegría, autoestima y equilibrio. Además es necesaria para la formación de melatonina, la sustancia que regula el sueño. Queremos sin duda comer alimentos que nos ayuden a sentirnos bien y a segregar serotonina no a inhibirla.

Algunas leguminosas y nueces, y en especial los garbanzos contienen altas dosis de triptófano, que como dijimos antes es el aminoácido precursor de la serotonina. Las leguminosas se aprovechan mejor y son mejor digeridas si se remojan durante varios días o germinan pues así sus inhibidores enzimáticos son neutralizados.

Para la síntesis de serotonina en el cuerpo además de triptófano son necesarios el omega 3, el zinc, el magnesio y coayudan la vitamina B6, la vitamina C y la lisina. Por tanto alimentos ricos en estos nutrientes como el chocolate amargo, las semillas de linaza, de ajonjoli y las nueces así como abundancia de frutas y verduras crudas crean un terreno apto para la producción de la hormona del bienestar.

Los endulzantes sintéticos propios de las bebidas light sin azúcar, en especial el aspartame, en cambio generan una fuerte sensación de bienestar muy fugaz en el cerebro, tras lo cual proceden a matar las neuronas. La neurona experimenta un breve instante de euforia y luego se quema y muere. Por eso este tipo de endulzantes deben ser evitados como la plaga. Y aunque el azúcar refinado no es nada saludable es muy preferible a estos endulzantes químicos que además generan otra larga serie de síntomas adversos en quien los ingiere.

Además del potencial de los alimentos mencionados anteriormente para generarnos una sensación de bienestar no podemos olvidar el poder de las hierbas medicinales entre las cuales se encuentran la manzanilla, un calmante natural, la valeriana que es un sedante natural potente que induce al sueño y la pasiflora que es igualmente inductora del sueño y la relajación, así como unas hierbas orientales la schisandra y la ashwaghanda, las cuales combaten el estrés y la ansiedad. Una infusión de cualquiera de estas hierbas es calmante y sedante del sistema nervioso.

Tampoco podemos olvidar la importancia de las bacterias que poblan el intestino en relación a nuestra propia felicidad. De hecho la serotonina, la hormona de la felicidad se produce también en el intestino, no solo en el cerebro, y reside mayoritariamente allí. El balance de bacterias es uno de los aspectos cruciales de la vida y en relación al intestino aun más. Un intestino poblado por numerosas bacterias benéficas, esto es con una flora intestinal densamente poblada y sana, asimilará bien los nutrientes y podrá inducir al cuerpo a generar endorfinas en adecuada proporción lo cual redundará en nuestra felicidad y bienestar. Por el contario un intestino bloqueado y con pobre en flora intestinal, es decir en bacterias probióticas, nos llevará fácilmente al estrés y la depresión. Al respecto resulta necesario evitar los antibióticos y medicamentos químicos que matan la flora y en cambio consumir en generosas proporciones alimentos crudos así como fermentados pletóricos de probióticos como el chucrut, el kefir, la komboucha o el miso. Igualmente se deben consumir alimentos ricos en fibra especialmente inulina la cual es prebiótica, es decir es alimento para las bacterias intestinales benéficas. A este respecto el yacón es uno de los alimentos más beneficiosos por su alto contenido de inulina.

Muchas personas hoy en día solo comen por sabor, quieren alimentos que estimulen su paladar. Muchos alimentos procesados, comidas rápidas y no naturales al ser humano que deben ser cocinados y adobados o endulzados para hacerlos apetecibles, producen una falsa y efímera sensación de bienestar a la cual siguen numerosos problemas y padecimientos. Y no obstante a nuestro alcance, si logramos reconectar con la sabiduría natural y el instinto original humano que hemos perdido, encontraremos que hay alimentos exquisitos en la naturaleza que se corresponden plenamente con nuestra fisionomía y necesidades, son totalmente saludables y aparte nos hacen sentir verdaderamente bien, como corresponde a nuestra filiación natural ancestral.

 

 

Fuentes de consulta:

-Superfoods, libro de David Wolfe

-Longevity Now, libro de David Wolfe

-Naked Chocolate, libro de David Wolfe y Shazzie

-Lista de alcaloides importantes: https://qbitacora.wordpress.com/2007/08/06/lista-de-alcaloides-importantes/

-Triptófano y serotonina: http://biogaliaonline.es/triptofano-y-serotonina-incrementa-tu-bienestar/

-Intestino, tu segundo cerebro: http://www.mujerhoy.com/salud/mimos/Intestino,segundo,cerebro,33457,06,2007.html

 

 

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